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Cuidar de lejos

Cómo cuidar la salud de tus papás en México cuando tú estás en Estados Unidos

30 de octubre de 2026 · 4 min de lectura · Read in English

La llamada casi siempre llega a mala hora. Es tu mamá, o tu hermana, y empieza igual: "No te quería preocupar, pero…".

En ese momento estás a una frontera de distancia. Puedes mandar dinero. No puedes mandarte a ti.

Si has vivido esa llamada, sabes que lo que más pesa no es el dinero. Es no estar. Es imaginar a tu papá esperando solo, o a tu mamá diciendo "estoy bien" para que tú no te angusties.

No hay forma de quitar la distancia. Pero sí hay forma de que la próxima llamada no te agarre sin nada preparado. De eso se trata esta guía.

Primero: no todas las familias viven lo mismo

Cuidar a tus papás desde lejos no es igual si viven en Monterrey que si viven en un pueblo de Chiapas o de Michoacán.

En 2024, una de cada tres personas en México (34.2%) no tenía acceso a servicios de salud. Pero la diferencia entre estados es enorme: en Nuevo León era el 15.8% de la población; en Michoacán, el 46.1%; en Chiapas, el 63.3%. Oaxaca también está entre los estados donde más de cuatro de cada diez personas no tienen acceso.

Eso se nota en el bolsillo. En Oaxaca, los hogares dedican a la salud el 6.3% de todo lo que gastan. En Baja California o Quintana Roo es cerca del 2%.

También importa desde dónde cuidas tú. Los registros consulares muestran que la comunidad mexicana de Texas viene sobre todo de Guanajuato, San Luis Potosí, Tamaulipas y Nuevo León, y la de California, de Michoacán, Jalisco, Oaxaca y Guerrero. En Arizona se calcula que viven entre 150 mil y 200 mil personas nacidas en Sonora.

Por eso el primer paso es el mismo para todos, pero la respuesta es distinta: pregúntate qué hay, de verdad, cerca de la casa de tus papás.

Cinco cosas que puedes preparar esta semana

1. Una hoja con lo básico. El nombre completo de cada medicina que toman, tal como viene en la caja. El nombre y el teléfono de su médico, si tienen. La clínica o el hospital más cercano y cuánto tardan en llegar. Guarda una foto de esa hoja en tu teléfono.

2. Una persona de confianza cerca. Una hermana, una vecina, un compadre. Alguien que pueda tocar la puerta. Habla con esa persona antes de que haga falta, y agradécele.

3. Un plan para el gasto que nadie espera. Casi todas las familias pagan la enfermedad con un envío extra que no estaba en las cuentas. Decidir hoy de dónde saldría ese dinero evita decidirlo de madrugada.

4. Una llamada que no sea solo el domingo. Cuando la llamada es una vez por semana y con prisa, lo normal es que te digan "estoy bien". Una llamada corta entre semana, sin motivo, es donde sale lo que no te cuentan.

5. Saber qué apoyos ya existen. Pregunta en su centro de salud qué servicios les tocan. Si son adultos mayores, pregunta por la tarjeta del INAPAM, que da descuentos en algunas farmacias y tiendas.

Ninguna de estas cinco cosas cuesta dinero. Las cinco te dan algo que hoy no tienes: saber qué hacer cuando suene el teléfono.

Lo que no puedes hacer desde aquí

No puedes acompañarlos a la consulta. No puedes ver cómo amanecieron. No puedes notar que tu mamá bajó de peso o que tu papá ya no sale.

Decirlo no es rendirse. Es saber dónde hace falta ayuda.

Este artículo es informativo. No sustituye la consulta con un médico. En una emergencia en México, llama al 911.

Fuentes